Matrix (II)

24 05 2010

Algunas veces miras el pasado. La mayoría no lo haces, miras el presente modificado, cómo te gustaría que fuese. Curiosamente rara vez coincide con lo que es tu presente, así somos de estúpidos. A veces miras el futuro. Algunos sueñan con la máquina del tiempo. Algunos no se dan cuenta de que la tenemos sobre los hombros. La máquina del tiempo de nuestra historia temporal, esa historia tan conocida pero tan importante, ya que es la única que tenemos, nuestra historia temporal.

Algunas veces miras el futuro, raramente como será (somos unos pésimos adivinos), si no como te gustaría que fuese. Algunas veces somos felices en nuestra visión de nuestra realidad mental, los que hacen un hábito de esto se llaman optimistas. Los que generalmente son infelices se llaman pesimistas. Sorprendemente, la felicidad es un punto de vista.

Algunas  veces no sabes donde mirar. Tu cabeza te proyecta algo, pero sabes que es sólo su interpretación. Subjetividad. Parcialidad.

Algunas veces te cansas de repetirte.  Y entonces varías.

Te sorprendes de la cantidad de lenguaje emocional que hay en nuestro pensamiento. Te sorprendes de lo terriblemente emocionales que somos, te sorprendes. Te sorprendes de lo que duele ser humano, parecer humano. Te sorprendes.

Y te das cuenta de que esa sorpresa es local, completamente personal. Nadie habla de lo que le cuesta ser  humano, parecer social. Nadie habla de lo difícil que resulta aparentar normalidad. Y como nadie habla de ello, concluyes que sólo te pasa a tí. Y te pones paranoico. Hasta que caes en la cuenta de que le pasa a todo el mundo. Bueno, a casi todo el mundo. Cuesta ser humano, parecer humano. Cuesta aparentar normalidad, cuesta parecer normal.

Parecer, porque es lo que se demanda. Parecer, porque (casi) todos necesitamos encajar. Parecer, porque (casi) todos estamos locos. No lo sabemos, los locos no suelen darse cuenta de que lo están. Pero lo estamos.

¿Sueñas con una gran vida? ¿Sueñas con gran excitación? ¿Sueñas con gran dinero, sueñas con grandes éxitos? ¿Sueñas?

Bienvenido a lo real. Lo que ves, y no lo que piensas, es lo real. No hay interpretación personal, no hay conjeturas en la cabeza de nadie. Sí, claro que las hay, pero, ¿son reales? ¿No será más real para tí lo que te pasa por la cabeza? ¿No será posible que casi todo lo que pensamos se queda en eso, un pensamiento?

¿Tiene realidad un pensamiento? ¿Qué es un pensamiento? ¿Unas palabras en tu cabeza? ¿Y porqué un pensamiento, unas palabras en tu cabeza, tienen que determinar tu vida? ¿Porqué algo tan efímero como un pensamiento, que no tiene, que sepamos, representación en la materia, tiene que hacerte feliz o infeliz?

Porque es lo que somos. Somos pensamientos. Palabras en una cabeza, cargadas de emoción. Palabras en una cabeza, suficientes para iniciar una guerra, para arruinar una vida, para hacer invencible una civilización. Palabras.

Palabras. Veraces, ficticias. Palabras.

¿Cómo es posible que unas palabras determinen lo que somos, lo que hacemos? ¿Cómo? ¿No ve nadie la trampa, no ve nadie al ser que piensa, no ve nadie al observador, no ve nadie el engaño?

¿Nadie?

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