El terror

24 02 2010

Raquel no sabía de símbolos. No sabía si eso era una esvástica, o el signo contrario, si la cruz gamada era tal cosa o si la estrella de David era algo más de dos triángulos cruzados. No sabía de ritos, ni de iniciaciones. Tampoco sabía nada de magia, ni de hechizos ni de trucos ni de nada paranormal.

Raquel sólo sabía que todas las noches esa cosa venía a verla. Se le aparecía en cuanto se dormía, y estaba con ella hasta que se despertaba. Luego, en la vigilia, no sabía si atribuir existencia real a eso, puesto que sólo lo veía en sueños, y sus recuerdos eran variables e inconsistentes, como cualquier otro sueño.

Pero el ente (no sabía si era él o ella) decía cosas. Decía cosas que muchas veces se perdían en las brumas de los recuerdos mañaneros, tan intensos pero tan breves, que en cuanto te quieres acordar de ellos ya se han ido. Decía cosas reales, más reales que su vida. Le escupía muchas noches verdades como puños, de esas que duelen, que nadie, ni Raquel misma, se atrevían a decir en voz alta. Le decía cosas horribles, y otras veces le guiñaba un ojo y se le aparecía con aspecto de un ángel, y se revolvía con su deseo en un lecho de hierba negra.

Y la asustaba.

Raquel estaba asustada. Mucho. Porque la cosa últimamente estaba descontrolada, frenética, diciendo barbaridades, amenazando con matar los pocos sueños aún sin romper que le quedaban. La cosa estaba furiosa. Furiosa porque Raquel no la dejaba pasar a la realidad. La cosa había estado camelándose a Raquel, engatusándola con palabras bonitas, pidiéndola entre susurros que le diera el tejido de vigilia que le faltaba para saltar del espacio hueco de sus sueños a la realidad, no más cierta que los sueños, pero con más sustancia.

Y no podía ya más. Al principio la cosa era amable, manipuladora, siempre agasajándola. Pero al ver que no la podía engañar, la cosa se volvió cada vez más agresiva y desagradable, de manera que dormir ya dejó de ser un descanso. De manera que Raquel se pasaba las noches en vela. De vez en cuando no soportaba la vigilia por más tiempo y caía rendida, y la cosa no tardaba en aparecer. Y era tal el miedo que en cuanto aparecía, Raquel se despertaba, aterrada.

Decidió acabar con ella. Esa noche se tomó una botella de vodka, para que el delirium fuera tal que no pudiera despertarse aunque quisiera. Y Raquel soñó. En cuanto cayó inconsciente por el vodka, la cosa apareció en su campo onírico. Estaba fuera de si. Adoptaba una tras otra terribles máscaras de Kali, sangraba por boca y ojos y no dejaba de insultarla. Dame vida, puta, dame vida.

Raquel sabía que tenía que hacer. Se rehizo y la miró directamente. La enfrentó, soportó sus insultos y sus rugidos, la desafió con los ojos, se aguantó las ganas de salir corriendo, tembló mientras se hacía la fuerte. Y la cosa al principio se envalentonó, se abalanzó sobre Raquel, dispuesta a devorarla, a destruirla. Pero al no ceder ni huir, la cosa se fue quedando callada, poco a poco. Se hizo más pequeña, más dudosa, reverberó brevemente en la luz mortecina del sueño, se hizo difusa, se fundió con lo circundante. Se deshizo, tan sólo jirones de pensamientos. Finalmente desapareció, dejando tan sólo una leve neblina en el campo de Morfeo. Murió.

Raquel se despertó al día siguiente, con resaca, pero limpia, clara, y con un poderoso pensamiento flotando tras sus ojos: enfrenta tus miedos y éstos no tendrán poder sobre ti. Enfrenta tus miedos y no volverás a verlos. Enfrenta tus miedos y serás libre.

Tus miedos se alimentan de tu temor. Tus miedos son parásitos que te quitan vida y valor. Tus miedos te harán crecer, pero sólo si los enfrentas. A por ellos.

Advertisement

Acciones

Información

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.