Feisbuk

6 02 2009

wired1

He descubierto que estoy obsoleto. El blog es un concepto oscuro e intimista, algo del pasado. ¿Quién lee los blogs de nadie, si puede estar en Facebook, chateando con amigos del colegio a los que hacía veinte años que no veía, disfrutando con las incipientes (o declaradas) calvas que adornan algunas de las, en otro momento, frondosas cabezas?

¿Quien necesita perderse entre los experimentos verbales de nadie, si puede estar en Facebook, adornando mi muro o dejando comentarios en los de los demás, jugando, relacionándome, entreteniéndome? Puedo colgar las fotografías que me gustan, vídeos de fiestas memorables, cotillear, navegar por centenares de caras y de experiencias, y de recuerdos, apuntarme a clubs de las cosas más inverosímiles, compartir mi vida, coleccionar amigos.

Es como lo que se hacía antes: nos íbamos a la plaza del pueblo y hablábamos, unos con otros, con quien hubiera. Comentábamos nuestra vida con los demás pero sin la premura de que hay que volver a trabajar, o de que llego tarde, o que me va a pillar el atasco. Salíamos de casa. Nos sentábamos bajo el olmo. Alguien venía, y te contaba lo que se le ocurría, y tú le contabas pues eso, lo que se te ocurría, alguien más venía, se sacaba una baraja, venga, unas partidas, y no teníamos prisa, porque no existía el tirano de las manecillas.

Antes de que hubiera televisión, antes de que existiera Internet o autopistas, de cemento o electrónicas. Hablábamos con nuestros vecinos, con la gente que nos encontrábamos por la calle, con el panadero, con los viejecillos sentados al sol, con la gente.

Pero ahora es muy difícil. Hay muy poco tiempo, y muchas cosas que hacer. Además somos muchos, y todos con prisa. Vivimos mil donde antes vivían quince, y llegamos tarde (o apuradillos) a todas partes, una hora para llegar a trabajar, una hora para comer, una hora de vuelta, una hora para hacer esto, y para lo otro, y una hora de acostarnos, y de levantarnos, que si no llegamos tarde… ¿Lo había dicho ya?

¿Qué hacía la gente cuando no existía el reloj? ¿Qué hacía la gente cuando el tiempo se medía por si el sol estaba muy alto, o estaba anocheciendo, o la luna brillaba rompiendo el cielo nocturno? ¿Qué hacía la gente cuando no teníamos tanta prisa, cuando perder el tiempo no era un lujo ni un desperdicio, si no una manera legítima de vivir?

Facebook es un gran invento. Es la red social cibernética. Es el futuro, que se nos ha hecho presente sin darnos cuenta. Es la manera que tenemos ahora de relacionarnos con los demás todo lo que nos gustaría, puesto que no hay otra manera. Facebook sale por la tele, ya no es raro el que está en Facebook, si no el que no está. Es tema de conversación en la oficina, es el invento del siglo.

Pero, ¿y tú todavía no estás? Qué raro eres…


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