Es cierto que no hay arte sin emoción
y que no hay precisión sin artesanía,
como tampoco hay guitarras sin tecnología,
tecnología del nylon para las primas
tecnología del metal para el clavijero,
la prensa, la gubia y el barniz: las herramientas del carpintero.
El arado, la rueda, el molino, la mesa en que apoyo el vaso de vino, las curvas de la montaña rusa,
la semicorchea
y hasta
la semifusa,
el té, los ordenadores y los espejos, los lentes para ver de cerca y de lejos, la cucha del perro, la mantequilla, la yerba, el mate y la bombilla.
Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra, una canción que dice que uno sólo conserva lo que no se amarra y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra…
Hay tantas cosas yo solo preciso dos. Mi guitarra y vos.
Hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-su-vez-diseñan-a-máquinas-que-hacen-herramientas-para-que-las-use-la-mano.
Hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-su-vez-diseñan-a-máquinas-que-hacen-herramientas-para-que-las-use-la-mano.
Hay escritas infinitas palabras:
zen gol bang rap Dios
fin
(con permiso de Jorge Drexler)

Dicen que…