Últimamente no salgo mucho. Tengo en la memoria cierto regusto a cerveza barata e ilusiones desvaídas, que no me traen sino malos recuerdos. Será que se me han desgastado un poco las ganas de ir de fiesta. O será que he claudicado, que he aceptado por fin que me hago mayor, y que, por mucho que me empeñe, no se me van a quitar esas arrugas de las comisuras de los ojos, ni las ojeras permanentes de los que no nos dejamos vivir.
Últimamente me da miedo la gente. Intento no pensar mucho en ello, y me fuerzo a ser más sociable y ameno (o eso me creo) de lo que por gusto me pide el corazón. Pero no suele funcionar, porque, aunque sonría más y haga como que me lo paso bien, en realidad estoy muerto de miedo. Se que es una tontería, que cómo te va a dar miedo la gente. Será falta de autoestima. O será que estoy cansado de intentar aparentar normalidad.
Últimamente pienso más. Me rayo con futuros inexistentes, me pierdo en razonamientos sobre lo que significan las cosas que me suceden, hasta las más banales. Tengo aburridos a los que todavía me escuchan, siempre con la metafísica, siempre con mis paranoias, dale, que dale. Será que he aprendido de los errores, que ahora soy mucho más precavido, que ahora se que la espontaneidad se puede pagar cara.
Últimamente me cuesta mucho escribir. Todo lo que escribo lo acabo tirando, nada me parece bueno. Creo que toca parar y hacer una cuenta, de lo que llevo y de lo que me queda, porque no hay buen viento para aquel que no sabe donde va.
Últimamente creo menos en las verdades. Se me han vuelto relativas y antojadizas, como las noticias de la televisión pública veinte años adelante en el tiempo. Parece que cuando llegas al final de tu pozo personal, todo lo que te queda son ruinas de lo que te mantenía vivo, y tienes que reconstruir tu rutina con pedazos de confianzas pasadas.
Últimamente me echo de menos. Me he perdido, y no me encuentro. Me llamo, pero siempre comunico. Tengo sueños en los que me persigo, en las que me traslado en el espacio más rápido que el pensamiento, pero nunca me alcanzo, y el sueño se torna pesadilla, y me despierto asustado y con el terror aún en los ojos.
Últimamente dudo de mi mismo. Será que estoy cambiando. O será que me he muerto.
Toca renacer.
houston tenemos un poema…
y una sonrisa xl para que te vuelvas a encontrar
Por qué me robas?
, está genial esto que has escrito, es… no sé. No me estoy volviendo viejo (bueno sí, pero todos sabemos lo que quiero decir). Pienso igual que tú, en lo de salir, que le das más vueltas a todo (aunque siempre fue así) pero cada vez más. Deja de meterte en mi mente a hurtadillas, jum. Cuídate.