Por resumir un poco (ya sabemos todos la historia), la Paraonia al final me encontró, invadió y destrozó. Todo mi mundo se rompió en pequeños pedacitos, se convirtió en polvo de estrellas en unos segundos.
Luego anduve perdido para el mundo (y para mí mismo) diez días, buscando desesperadamente un Paraíso, con P de Paranoia, en el que refugiarme de todo lo que constantemente me hacía daño: mi relación con el mundo, las expectativas de los demás que creía que tenía que cumplir, mi ingenuidad extrema, mi falta de entendimiento con el resto de la Humanidad, mi necesidad de encajar por encima de todo, mi largo y penoso descenso personal a los Infiernos. Como véis, mío, mío, todo mío, siempre pensando en mí, y sin darme cuenta. Que lelo he sido.
Después de la pérdida, vino la vuelta. La búsqueda al final produjo un resultado: la vuelta al origen, pero con menor carga, menos necesidad de tener que guardar las apariencias, por la vergüenza y lo culpable que sentía en todas las ocasiones sociales.
Otro resultado fue el inicio de mi toma de conciencia en saber valorar objetivamente las cosas y las personas que me rodeaban. A poco me fui concienciando de la suerte que tenía, de lo inmensamente afortunado que era por:
- no haber vivido una guerra
- no conocer la pobreza
- nunca haber pasado hambre o frío
- tener unos padres y hermanos como los que tengo
- haber podido elegir religión personal
- haber conocido a tantos y tantos seres humanos admirables
- haber conocido y gustado a la que hoy es mi mujer
- tener la inmensísima suerte de ser padre de una criatura maravillosa, nuestro hijo David
- tener unos amigos majísimos
- no haber sido nunca maltratado
- estar sano
- haber podido creer en los Reyes Magos de niño
- poderme ilusionar siempre ante la llegada del año nuevo
- poder dormir con la conciencia tranquila
- vivir en democracia
- en definitiva, amar y ser amado
Por el camino también perdí cosas, hay que decirlo todo. Perdí espontaneidad, confianza en el futuro, sensación de solidez, mérito. Todo se quedó en nada, de repente y sin aviso previo.
Me sentí perdido, pasé miedo, y al final de la escapada allí estaban mi mujer y mi hijo, aún en estado embrionario, esperándome, soportándome, queriéndome.
Tengo clarísimo que si no hubiera sido por mi mujer yo ahora estaría muerto, real o figuradamente, para el mundo, o habría desaparecido. Tengo la convicción de que hay una lección de humildad, respeto y admiración encerrada en todo esto, lista para ser ofrecida a quien quiera ir a recogerla. Tengo clarísimo que nada de esto tenía que haber pasado, y cuidate de juzgar a los demás, porque, amigo, arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos. And last but not least, tengo clarísimo que no puedo dejar esta oportunidad de comunicarme con el mundo. Es ahora. Es ya. Lánzate.
La razón de abrir este blog, pues ya sabéis, una ridícula intentona más de compartir la vida con los demás, aunque sea pasando de puntillas. De mostrar al mundo un poco de nosotros mismos, disfrazado de pedantería y palabras bonitas. También es un intento de obtener perdón, de ser perdonado por todos aquellos que se estén planteando volver a dirigirme la palabra o no. Y también es un intento de aprender a reirme un poco de mí mismo y de las cosas que nos pasan, que cuando me pongo serio no hay quien me aguante
Como tantas otras cosas que se inician en la vida, supongo que esta seguirá el curso habitual, de manera que al principio se pone mucha ilusión, se escribe regularmente, despues supongo que se madura y se escribe de cuando en cuando, sopesadamente, con menos frecuencia pero más sentido. Y supongo que en la mayoría de los casos, los blogs van muriendo. Así que no me puedo comprometer a publicar de manera contínua e intensiva. Intentaré escribir al ritmo que me sea posible. Y si muere, será porque ya nadie lo lee o no tiene interés para nadie, ni para mí mismo.
Y nada más. Gracias por acompañarme en estos particulares “diarios”. Espero que lo paséis tan bien leyéndolos como yo escribiéndolos.
Una abrazo fuerte, os quiere
Pepe (con P de Paranoia)
Pardiez, que cosas pasan a lo largo de la vida. Se sube y se baja, se vive y se muere, se crean ilusiones y se destruyen, se cambia constantemente y todo en un corto espacio de tiempo. Espero que tu “diario” nos pueda ayudar a los que pasamos por todos estos alti-bajos a lo largo de nuestro camino, y de alguna manera podamos ir viendo la luz al final del tunel cuando las cosas no se presenten tal y como las hemos soñado en un momento dado.
Para los buenos y malos momentos Pardiez, la alegria de vivir y hacer sonreir a los demás no debe decaer pues nos ayudará a sobrevivir.
Bienvenido a la blogosfera, macho.
Me parece muy valiente e interesante tu propuesta, Pepe -¿Pepe?-.
Ya irás viendo cómo esto de los blogs es, por encima de todas las cosas, entretenido de cojones. Además de cumplir los propósitos de esta declaración de intenciones, y ayudarnos a comprenderte y a a aprender de tí, verás cómo a medida que vaya engordando este cuaderno le encontrarás el lado más lúdico y divertido al asunto.
Suerte y ánimo, amigo.