Ser feliz

15 11 2009

Iba a soltar un rollo filosófico-meta-lógico-astrofísico sobre el tema de ser feliz. Pero creo que sobran rollos de esos y faltan risas. Así que os dejo un vídeo feliz. Si tienes un mal día, no lo puedes dejar escapar. Y si tienes un buen día, para que tengas un recuerdo útil cuando no lo tengas. A disfrutar.

http://www.youtube.com/watch?v=jedd2FiZTqM&feature=player_embedded





Matrix

25 08 2009

matrixEstoy escribiendo. Hago como que escribo. Pienso las siguientes palabras, que son transmitidas a la pantalla mediante los dedos, que, obedientes, siguen la voz del cerebro.

¿Acaso no somos sino eso? Pensamientos, ilusiones. Nuestra vida se compone de algo que no tiene materia. Nuestra vida se compone de pensamientos. Llenan nuestro tiempo, agotan nuestro espacio. Inundan hasta el más mínimo resquicio de vigilia. Nos gobiernan. Nos vigilan…

No hay gran hermano. No hay gran inquisidor de nuestros actos, no hay un ente super poderoso y super conocedor que nos sigue, paso tras paso, error tras error, acierto tras acierto. Solo hay paranoia.

La verdad, la terrible e inexpresable verdad, es que estamos solos. Solos con nuestros pensamientos, con esa cabecita que bulle y bulle sin cesar, todo el santo día. Solos con mil voces que nunca se callan, con mil debería hacer esto, si no hago esto madre la que se monta. Pero la cruda realidad es que la realidad, y perdónenme por la redundancia, sólo está compuesta de nuestros actos.

Da igual lo que pensaste, el Universo no es receptivo a buenas intenciones. Lo único que queda, que deja una estela al paso, lo único que causa un efecto son tus acciones.

Cuídate de bellos y nobles pensamientos. Cuídate de razones válidas para un santo. Si tus acciones no son acordes a tus pensamientos, tus pensamientos no valdrán nada, no servirán para nada. Nadie va a registrar jamás esos pensamientos que nunca se convirtieron en palabras. Ningún genio estará al tanto de tu último pensamiento noble y hermoso. Si tus  pensamientos no se convierten en acción, en pasión, en emoción, en movimiento, no causarán ningún efecto.

No hay magia. No hay truco que trueque los pensamientos en dinero. Lo único que posees es la decisión, la elección de que tus pensamientos se evadan de la estrecha carcel de tu mente.

Exprésate. Se tú mismo, no encontrarás mejor negocio. Arriésgate, experimenta el miedo, lo nuevo, lo desconocido, crece. No te dejes arrastrar por la corriente de tu pensamiento corriente. Eso es lo de todos los días. Eso es la rutina. Y en la rutina no hay crecimiento, salvo el cultivo de la paciencia. Y para el cultivo de eso siempre tendrás tiempo al final de la vida.

Causa. Efecto. Matrix. Dios. El día que te das cuenta, estás jodido. Al final, de todo lo que elucubramos, calculamos, razonamos, intuimos, no queda sino lo que se convirtió en decisión, lo que se convirtió en acción, aquí y ahora. No hay sino el presente. Pero nos gusta enredarnos en el qué fué y el que será, que no son sino imaginaciones del presente en un tiempo que no existe, el existió o el existirá. Mentira, todo mentira. Sólo tienes este segundo, este momento y lo que decidas hacer con él. El resto es apareciencia, es fachada, es perder el tiempo, es dárselas de metafísico en un mundo en el que la metafísica hace tiempo que huele a rancio. Sólo tienes el presente.

El día que lo comprendes, empieza la lucha. Entre el presente que es lo único que tienes y el pasado ficticio (porque siempre es una interpretación, nuestra interpretación) y el futuro engañoso (¿hay algo más engañoso que los propios deseos?). ¿Quien quiere adivinar el futuro? ¿Quien quiere saber el día que morirá?

Lo que tenga que ser, será. Lo que tenga que haber sido, habrá sido. Lo que es, es, y es lo único real. Y el que no lo vea todavía tiene mucho que caminar. Mucha suerte, amigos y amigas. Mucha suerte, desde la lucha del presente, en mi cabeza, en mi presente, en mis amigos y enemigos.





Zeitgeist

3 05 2009

zeitgeistZeitgeist es un espectacular documental del 2007, de un señor de USA llamado Peter Joseph, realizado para su distribución por Internet, de esos que remueven tu conciencia y te hacen preguntarte si estamos locos o estamos locos o qué nos pasa. Aunque está centrado un poco sobre USA, por desgracia nos afecta a muchos.

No recuerdo que un documental me haya removido por dentro tanto como este en mi vida. Igual todo lo que cuenta es mentira, pero hay que fastidiarse lo tremendamente convincente que parece. Te hace replantearte muchas cosas que das por sentadas. De todas formas, si investigáis un poco veréis que está envuelto en cierta controversia, por lo que lo mejor es decir que cada uno lo vea y saque las conclusiones que quiera.

El documental tiene tres partes. La primera habla de mitos y religión, la segunda del 11-S, y la tercera del sistema económico actual. La segunda parte podría ser tildada como de un pelín paranoica, por lo que motivo de más para aparecer es este blog. Como que le pega.

Os dejo el enlace con subtítulos en español:

Zeitgeist -Official Release in Spanish (subtítulos en español) 

Como diría mi padre, es la leche.

Revolution is now.





La hoja en blanco

7 03 2009

escribe

El futuro es una hoja en blanco.

Tu hoja será de papel grueso  o fino y satinado. Tendrás para escribir un lápiz del  Ikea, o quizás una pluma de marfil con punta de plata. La luz será la adecuada o no verás un pimiento. Las condiciones son las que son. Pero, el contenido…

Hay quien no quiere escribir. Quieren que escriban por ellos. Bueno, en realidad todos lo hacemos de vez en cuando, o casi todos, que los superhérores no abundan. Es fácil dejar que tu vida se escriba sola, o, más exactamente, que la escriban los demás. Los demás y tus propias creencias sobre lo que crees que tienes que hacer. Que tienes que hacer porque es lo que se espera. O porque no te atreves a hacerlo de otro modo. Es fácil engañarse, pensar que estamos escribiendo nuestra vida, cuando en realidad no somos nosotros los que estamos escribiendo, puesto que tenemos la muñeca presa por el miedo y el sentido del ridículo.

Hay quien quiere escribir, pero nunca acaba de encontrar el papel adecuado, o el color de tinta ideal. Algunos nos pasamos la vida haciendo pruebas de cómo será el resultado final, pero no empezamos de verdad nunca, porque las apariencias nos pueden, el qué pensarán nos pesa, la pereza se nos mete en los bolsillos y nos lastra la cabeza.

Algunos sí que escriben, y de corrido. Algunos no temen lo que opinarán los demás sobre lo que están redactando. Algunos, los menos, lo tienen claro, saben cual es su historia, y se dedican a desarrollarla, paso a paso, y suelen terminar con una buena novela entre las manos.

El futuro.

El futuro eres tú mismo proyectado en el tiempo hacia adelante. Eres cómo estarás (o más exactamente cómo te piensas que estarás) en un momento aún no vivido.

¿Y el pasado?

El pasado es una situación en la que tú estabas presente. Es un recuerdo de algo que has vivido, de tí mismo en otro momento.

Lo común es la conciencia del yo. El yo que se recuerda o se imagina a sí mismo. El tiempo es la comparación entre tu yo actual y tu yo pasado o futuro. Si eliminas el yo, desaparece el tiempo lineal. Sólo te queda el presente. Y escribir en la hoja de tu presente lo mejor que sepas, y disfrutar mientras lo haces, es la mejor medicina para el remordimiento y la preocupación.

Escribe en tu hoja en blanco. Escribe cada nuevo día una nueva página, y no pienses en lo mal que escribiste ayer, ni te preocupes de si lo que escribes hoy estará a la altura de lo que esperas de tí mismo mañana. Simplemente escribe, escribe, escribe. Intenta la pirueta en cada frase. La puntuación adecuada según tu estado de ánimo. La metáfora juguetona detrás de cada expresión. Diviértete. Y divierte a los demás. Si los que lean tu página diaria pueden pensar “se lo está pasando bien”, es que estás en el buen camino. Si, por el contrario, pasan página porque ésta ya la han visto, quizá tengas que renovar vocabulario, o mudar tu estilo, o romper esa hoja porque ya no tiene arreglo, y comenzar mañana otra vez, de otra manera, pensar antes de volver a hacer lo mismo, sentir la punta del lápiz deslizar por la superficie inmaculada.

El futuro es una hoja en blanco. El presente eres tú escribiendo ese futuro. Escríbelo. Tu futuro. Ahora.





The End

24 02 2009

mandala2

Empezó como un dedo de la mano que parecía que se dormía, sin sensibilidad, pero sin la sensación de hinchazón típica. Luego eso se fue. Al cabo del tiempo apareció de nuevo en un pie. Duró sólo unos días, pero fue muy molesto. Al no sentir nada del pie era como si no lo tuviera. Le costaba andar, porque tenía miedo de torcerse el tobillo al no sentirlo. De nuevo, desapareció. Un año más tarde le pasó con la mitad de la cara. La mitad izquierda de la cara se le quedó paralizada. No podía moverla ni sentía nada. Falta de vitaminas, estrés, decían. Esto tardó más en irse, y se fue poco a poco, sin hacer ruido.

Y un día… Un día se levantó de la cama. Todo parecía normal. No se sentía bien, pero tampoco mal. No le dolía nada (del cuerpo), pero no sabría decir cómo estaba de ánimo. Simplemente, no sentía. Todo parecía funcionar como siempre, pies, manos… Se miró al espejo. La cara bien también. No, su cuerpo parecía estar bien. Pero su alma…

No sentía las emociones. No tenía emociones. Se levantó, se duchó y se vistió como todos los días. Pero no le asaltaron los pensamientos de cansancio ante la rutina, la repetición, que hasta que se despertaba del todo no solían desaparecer. Al ir a trabajar no experimentó el habitual pequeño placer que experimentaba al conducir. Cuando se tomó el café no sintió el agradable líquido caliente pasando por su garganta. Al enfrascarse en su tarea tampoco le inundó ese ligero desánimo ante la perspectiva de todo el trabajo que quedaba por hacer ese día. Cuando habló con los compañeros de oficina tampoco notó la sempiterna ansiedad que marcaba casi todas sus relaciones sociales. Y así, con cada cosa, buena y mala, hasta que se acostó esa noche, con el terror en la boca del estómago. ¿Qué me está pasando?

Al día siguiente se levantó normal. Sentía emociones. Volvió a sentir el abatimiento del despertar. Volvió a sentir el café en la lengua. Volvió a sentir. Todo.

Esa noche, maravillado, en la semi-oscuridad del salón, pensó en la cantidad de emociones que sentía cada día. Pensó en que le solían pasar desapercibidas, que se dejaba embaucar por ellas. Se dió cuenta de que esas emociones le creaban pensamientos sobre los que rumiaba y rumiaba, pensamientos sobre los que se afirmaba y definía a cada momento su ánimo.

Las emociones. Ésa era la clave. Las emociones le hacían sentir feliz o desgraciado. Las emociones marcaban su vida, dejando su reguero de pensamientos al pasar. Las emociones que él permitía le hacían sufrir, le hacían reir, le hacían vivir. El día que no sintió nada le enseño que las cosas sólo son cosas. Las cosas pasan, y cada persona tiene una interpretación de lo sucedido. Hay tantos mundos como seres. Las cosas suceden, es la vida, es el río. Y casi todas las personas piensan que son una isla. Casi todo el mundo se siente desconectado de lo que le rodea, y reacciona ante lo que va aconteciendo. Reacciona bien o mal, fenomenal o fatal. Reaccionamos. Y cada reacción produce un pequeño remolino en el alma, una pequeña cantidad de agua que se queda estancada, aislada del río.

Se estaba resistiendo a la corriente, a la vida. Se empeñaba en querer que las cosas fueran de una manera determinada. Si no lo eran, se entristecía. Si lo eran, se apegaba a ellas y empezaba a temer perderlas. Se empeñaba en querer escalar el pico por la cara más difícil. Se empeñaba en no tomarse las cosas como lo que son: cosas. Nada especial ni terrible. Cosas.

Mi vida es una senda, pensó. En esa senda encontraré amigos y enemigos, frivolidades y compromisos, aventuras y desventuras. Pero si dejo que mis emociones me manipulen, si dejo que mis sentimientos y pensamientos me dirijan hacia donde ellos quieren, jamás seré libre. Si ofrezco resistencia, encontraré resistencia. Si soy exigente, encontraré exigencia. Si me empeño en ser desgraciado, lo seré.

El día que no sintió le enseñó a darse cuenta de que sentía. El día que no sintió empezó a sentir de verdad.

Se acostó, con la sensación de que estaba llegando a algún sitio. Al día siguiente se levantó como siempre, se arregló y trabajó como siempre, descansó como siempre. Hizo lo de siempre.

Pero ese primer día del resto de su vida lo sintió como nunca. No más quejas. No más resistencia. No más tristeza.

Se acabó.





La burbuja

11 02 2009

Burbujas, dulce néctar.

Si esperabas en esta entrada algo más que esto, es que conocías la versión anterior. Se la ha llevado el tiempo.

Si no la conocías, tampoco te has perdido nada, pero la burbuja mola, por eso se ha quedado :)

Somewhere, beyond the sea…





Ser padre

6 01 2009

serpadre Sabes que eres padre cuando:

- en invierno, te vas encontrando clinex con mocos ajenos por los bolsillos de los abrigos

- en cualquier época del año, te encuentras por los bolsillos plastidecores, cartas de Pulgarcito, cachos de galletas…

- llevas en la guantera del coche un chupete “de emergencia”

- te sabes de memoria al menos cinco canciones infantiles que hace unos años ni sabías que existían

- tu “top ten” de descargas de internet está copado ahora por dibujos animados

- tu salón parece una juguetería por la que ha pasado un huracán furioso (la mayor parte del tiempo)

- un cochecito de niños aparca habitualmente en tu pasillo, en batería

- ya no te acuerdas de lo que es despertarse tarde las mañanas de los fines de semana… bueno, ni ninguna mañana

- redescubres lo buenos que están los peti suis

- te gustaría ponerle un altar al inventor del pañal desechable, del CHUPETE (mejor invento que la Coca-Cola), del babero impermeable, de las croquetas… ah, y una vela a Walt Disney, que estás en los cielos

- te das cuenta de que babeas mucho más que antes, y por otros motivos

- cada vez que sales de casa por un par de días parece, por lo abultado del equipaje y accesorios, que te vas por un par de meses

- te sorprendes de la cantidad de muecas y ruidos extraños que eres capaz de hacer

- la hora del baño significa exactamente eso: la “hora” del baño

- descubres la enorme importancia del contacto físico y del cariño

- le encuentras la gracia a alguna de las cosas dichas ;)

Os deseo que tengáis un magnífico año 2009, de corazón, lleno de alegría, buen rollo y buena fortuna.

Un beso a tod@s.





Con dos de azúcar

18 12 2008

azucar

- Creo que nos va a ir bien.

Se reclinó sobre la sábana, mientras miraba a la chica de los ojos profundos, que sonreía con sólo media sonrisa, soñolienta.

- Tenemos algo en común – siguió él-, hay algo, especial, algún vínculo que nos une. Quizá nos hayamos conocido o querido en otra vida, y este sentimiento es una manera de recordar. Nunca había sentido esto por nadie.

Ella se desperezó, y se incorporó. Tosió ligeramente.

- ¿Y no será que nos va bien en la cama, así de simple?

Él encendió un cigarrillo, dió una calada.

- A lo mejor fuimos pareja -dijo-, pero al revés, yo siendo mujer y tú hombre. O a lo mejor éramos hermanos. No creo que fuéramos padre o madre e hijo o hija. Con tus padres no sientes esto.

Ella resopló.

- ¿Porqué te empeñas en buscar vínculos misteriosos para justificar las cosas que pasan? Las cosas pasan, y ya está. Los sentimientos pasan, y nada más. No hay misterio. Es todo química.

- Pero no es posible que esta exaltación que siento, este bienestar que me invade sea tan sólo material. Algo sucede en el espíritu que te cambia, te transfigura.

- Anda, ¿que te estás enamorando de mí? Qué bonito. ¿A tus años?

Él la miró con dureza.

- ¿Porqué te burlas de mi? Yo aquí, con el corazón abierto, y tú pensando en desayunar.

- Hombre, pues mira -apuntó ella-, esa es la mejor idea que has tenido desde que te has despertado. Me voy a la cocina. ¿Quieres café? Sí, claro. Solo. Maaarchando.

Se levantó de un salto, se puso la bata y las zapatillas y se deslizó hacia la cocina, mientras iba canturreando una que sonaba mucho “.. tenía taaantooo, que daartee, tantas cooossas, que contaaarte…”.

Él se la quedó mirando, con la boca abierta. Cuando desapareció por el quicio de la puerta, se tumbó. Fumaba, y miraba al techo, desenfocando la vista. Pensaba que no importaba si era cosas de las meigas o de las moléculas. Lo importante es que estaban bien juntos. Y nada más.

Vaya, justo lo que decía ella.

- ¡Con dos de azúcar, please!





Caos

2 12 2008

caos1

Miriam arrugó en sus manos el garabato ilegible que había dibujado. Seguía intentando explicar al psiquiatra, con papel y lápiz, lo que estaba viendo. Soñaba con figuras imposibles, percepciones extrañas y fantasmagóricas, montañas rusas de geometría. La realidad se daba la vuelta de manera que la percepción “normal” de las cosas se alteraba. Las paredes tomaban ángulos imposibles, todo variaba su posición espacial y sus dimensiones aparentes. Cada cosa dejaba su atadura terrenal para interactuar con lo que le rodeaba, en una dimensión extra, de manera que era coherente con lo que solemos ver (y con los sentidos limitados a las dimensiones corrientes) y coherente con la nueva visión (puesto que sus sentidos funcionaban con el extra desconocido).

Durante esos ratos lo único que podía hacer era sentarse en el suelo, inerte, alucinando. No se atrevía a moverse. Las palabras que conseguía emitir estaban limitadas por su sentido del habla común, de manera que no lograban retratar lo que su “vista” estaba viendo. Esto era terriblemente limitativo, y se frustraba en la misma proporción.

No servía tampoco de nada intentar pintar lo que veía. Era imposible puesto que los útiles de dibujo estaban pensados para las dimensiones corrientes, de manera que lo que necesitaba era encontrar una herramienta que le permitiera “hacer sentir” a los demás lo que ella veía entonces. Imposible. Una máquina para hacer ver a los demás a través de nuestros ojos. Se asombró. Si alguien consiguiera costruir una y difundir su uso, las personas nos haríamos mucho menos daño, seríamos más empáticas.

El psiquiatra carraspeó. Este ataque duraba ya demasiado. Nunca sacaba nada en claro de sus sesiones con ella. Sólo desvaríos y una mirada perdida. Pero Miriam sabía que por mucho que carraspeara no lograría nada. El muy cretino se pensaba que era voluntario, que ella podía controlar cuando empezar y terminar. O incluso quizá pensara que era mentira, que todo era un cuento. Ya le gustaría. Miriam no controlaba las visiones. Las visiones la contralaban a ella. No serían reales para él, pero desde luego sí lo eran para ella, y vivía condicionada, cuando tenía ataque por su impuesta inmovilidad, cuando no lo tenía por su sufrimiento de saber que nos estamos perdiendo una parte de las cosas inasible, pero que, de poder controlarla, abriría el camino al espacio y el tiempo a las personas. Viajar por el tiempo, cuando quisieras. Ya. Para volverse loco. Precisamente, eso era. Para volverse loco.





Imagina

29 11 2008

imagina

Imagina que no hay Cielo, ni Infierno.
Imagina que no hay recompensa por tus buenas acciones, ni castigo por las malas, que sólo recibirás lo que des, que solo recogerás lo que siembres.
Imagina que eres libre, que la culpa no te pesa en la conciencia, que han volado todos tus prejuicios, que no temes lo desconocido, que confías en todos, y en todo.

Imagina que no tenemos que vivir en el pasado, doliéndonos por lo que sucedió, añorando placeres acabados, o arrepintiéndonos de lo no hecho.
Imagina que no te preocupa el futuro, que los problemas no te quitan el sueño, que no te agobian los desastres de un será imaginario.
Imagina que vives en el ahora, en este instante, en este segundo, en todos los segundos.

Imagina que no hay patria, ni enemigo, ni raza inferior o superior.
Imagina que la competencia no existe, que no hay que matarse por las cosas, que todo fluye y es fácil porque las personas dejan de ofrecer resistencia ante la vida.
Imagina a la gente tranquila, viviendo despacio, disfrutando despacio.

Imagina que no hay envidia, que no hay celos, que nadie es más que nadie, que nos damos cuenta de que el dolor que hacemos a otros nos lo hacemos a nosotros mismos, y que el dolor que nos hacemos lo hacemos a los otros.

Imagina que despertamos, que descubrimos que todo está conectado.

Imagina que vivimos sin miedo.

Imagina.

(gracias, John)